El diario El Comercio, de Lima, estrenó rediseño y nuevos contenidos. Y aunque el aspecto de la página mucho no me gusta, por el lado de las publicaciones, han agregado varios blogs. Uno de ellos está dedicado a Cusco, y se llama Ombligo del Mundo. Otro está dedicado a China, y se llama Una China sin murallas. Por ahora tienen pocas entradas publicadas, pero veremos como funcionan.
Cuenta Nick, de Budget Globetrotting, que en Slashdot alguien preguntó si convenía llevar una notebook a un viaje de un año como mochilero. Nick responde de manera muy directa: NO. El tema, claro, es el riesgo de ser robado. En muchos lugares del mundo una notebook es un bien casi imposible de conseguir, o que se paga bien en el mercado negro. Pero también hay otras razones.
En mi reciente viaje a Perú, cargué la notebook, pero no la llevé conmigo a los viajes por Huancayo, Huancavelica y Chachapoyas; se quedó en Lima, donde estaba segura. Por un lado, estaba el temor del robo. Pero por otro se encontraba el tema de la conectividad; sin acceso a Internet, una notebook pierde para mí mucho de su atractivo. Si es para tipear textos o no olvidar cosas, me alcanza con mi handheld, una Palm TX que si cargué de aquí para allá. En su entrada, Nick propone que una handheld o un celular, en particular los que más funcionalidades tienen, pueden ser un reemplazo razonable de una computadora portátil. Diría que sí, pero en lugares donde hay una conectividad inalámbrica pobre o inexistente. Si hay WiFi, van a extrañar su notebook.
Lo que la mayoría termina haciendo es usar los cibercafés o locutorios. A veces encontramos algunos en buen estado; incluso en Huancavelica y Chachapoyas al menos dos de ellos tenían Firefox instalado. No es lo mismo que usar nuestra notebook, claro; cuando nos acostumbramos a ella, extrañamos horrores las herramientas instaladas, los accesos directos y esas cosas -y ni hablar de la configuración del teclado. Pero es una solución más que razonable, sobre todo porque el costo de los locutorios en América Latina, a excepción de Brasil, son muy económicos.
¿Conviene entonces viajar con una notebook si andaremos como mochileros? La respuesta es que, al menos en América Latina, no es conveniente. Es cargar con algo demasiado caro, que además pesa bastante, y el maltrato a que podemos someter a la computadora puede ser bastante importante. Es mejor optar por cibercafés o por un algún dispositivo portátil más discreto.
Hubo dos novedades muy interesantes en las últimas horas para el mercado aéreo. La primera es que Gol anunció la adquisición de Varig, que desde hace años venía pasando por una situación económica muy mala. Por lo que se dio a conocer, ambas empresas mantendrán su funcionamiento por separado. El monto pagado: 320 millones de dólares, la transacción más importante de la historia del mercado aéreo brasileño. A pesar de la adquisición, Gol todavía quedará, en porcentaje de mercado en Brasil, por detrás de TAM, aunque ambas concentrarán más del 90% del mercado interno. Más información en Notícias 360 (en portugués). Por cierto, de paso les recomendaría leer Volar a Brasil es un cachondeo, en el blog De Viaje a Brasil de Tony Gálvez, con una descripción del complicado estado de la aviación en Brasil -que hace recordar el también patético estado del mercado de cabotaje en Argentina.
La segunda novedad es la detención de varios ejecutivos de la compañía Lloyd Aéreo Boliviano por la suspensión de los vuelos a España, que al parecer habrían estado sobrevendidos. La razón de la suspensión es que la empresa no puede seguir pagando el alquiler del avión que hacía ese trayecto, y por ello tuvo que suspender definitivamente la ruta. La noticia tuvo mucho impacto en Bolivia porque el sábado entra en vigor la legislación europea que obligará a los bolivianos a contar con visa para entrar a Europa. La cobertura del diario Los Tiempos de Cochabamba, donde está radicada la empresa, no hace más que dejar en claro la grave situación económica de la empresa. Para peor, buena parte de sus instalaciones serían rematadas dentro de poco tiempo por orden de la justicia boliviana. No voy a extenderme mucho más el tema de los problemas de LAB, porque en este blog ya me ocupado bastante del tema, pero el futuro de la línea aérea aparece como muy complicado. Más en el diario argentino Clarín
Quejarse del servicio de las aerolíneas es algo bastante usual entre los turistas; si bien muchas de ellas tienen buena calidad de atención, no es nada raro encontrarnos con demoras, escalas inesperadas y vuelos sobrevendidos. Por ello, en The Wall Street Journal (vía Yahoo! News, porque el original es sólo accesible mediante suscripción paga) Scott McCartney da una serie de consejos interesantes sobre qué cosas tomar en cuenta a la hora de quejarse. Primero, no decir “en esta aerolínea no vuelo más”. Es simple: la empresa no tendrá ningún incentivo para solucionar el tema, ya que se trata de un cliente perdido. Además, en muchas rutas no hay muchas líneas aéreas para elegir, y probablemente todas sean tan malas como la que le tocó en suerte. Segundo, ser realista, y pedir compensaciones por problemas serios y que hayan acarreado perjuicios ecónomicos comprobables. Por ejemplo, tener que pagar una noche de hotel, haber perdido una reunión de trabajo o sufrir un descuento por no presentarse a tiempo en la empresa. Tercero, la mayor parte de las aerolíneas no suelen atender quejas por teléfono. Lo hacen únicamente mediante correos electrónicos o faxes, lo cual molesta a mucha gente, que preferiría tener algún contacto con un empleado de la firma.
Una de las cosas que más nos llaman la atención cuando leemos artículos como el de McCartney es lo bastante lejos que estamos en estas zonas del mundo de esos sentidos comunes ligados con el reclamo por el mal servicio. Sólo hay que pensar en todos los pasajeros que dejó varados Air Madrid, o las quejas que se pueden leer en este blog sobre el servicio de Lloyd Aéreo Boliviano para ver que muchas veces lo irregular es bastante común por estos lados. Y que en muchos casos las compensaciones recién pueden aparecer mucho tiempo después, si es que lo hacen -en el caso de Air Madrid, hasta lo que sé ni siquiera han devuelto el dinero de los pasajes no utilizados.
Como verán, las figuras se encuentran sobre un pequeño risco; el sendero nos permitió llegar casi hasta debajo de ellos. En el momento en que filmé el video, el sol daba sobre las figuras, así que podrán verlos en el momento de más luminosidad del día. Vale la pena visitar este lugar, que todavía no es demasiado popular entre los turistas. En particular, porque seguramente con el paso de los años se irá volviendo cada vez más usual en los tours que salen desde Chachapoyas.
Por cierto, la voz que se escucha es la mía en plan narrador amateur, y la del guía, Carlos Burga, del hotel Revash.